Sobre como estamos entrando en una nueva era del poder.
Esta semana me encuentro releyendo uno de los mejores libros del año pasado: "The revolt against the public" de Martin Gurri. Encuentro este libro en un momento de mi vida en el que he visto mas presente el discurso de que las instituciones del mundo contemporáneo están perdiendo poder (o ya lo han perdido) causando un cambio radical en todo lo que se refiere a como nos relacionamos como humanos.
La tesis central del libro es esta misma, de que producto de la descentralización de la información y el contraste de esta misma con las promesas de las instituciones tradicionales se ha dado una erosión del poder en las cuales ya el publico no confía en las misma.
En este escrito analizare esta hipótesis. Daré luz a un enfoque mas profundo de la visión del autor y daré una respuesta a un posible futuro.
Entenderemos en este escrito el concepto del viejo régimen como el estado institucional del mundo antes de la popularización de las tecnologías digitales que cosijo trajeron la descentralización de la información y del poder que esta tiene.
La principal característica del viejo régimen es la centralización del poder basado en la autoridad. Esta centralización se da en forma de instituciones las cuales poseen un percibido y popularizado grado de experticia en el área que se desarrollan.
Algunos ejemplos de estas instituciones del viejo régimen pueden ser:
En el contexto temporal en el que las instituciones del viejo régimen existen, su autoridad basada en la experticia les permite una monopolización de las narrativas en cuanto su desempeño y sus áreas de estudio. Es decir, quien se atrevería a retar las políticas monetarias del fondo monetario internacional o la integridad periodística del New York Times o las teorías económicas de un graduado de Harvard.
El viejo régimen gozaba de pleno poder porque podía manejar las expectativas de la ciudadanía con una increíble autoridad donde no había otra narrativa que la oficial que es la que daban estas mismas instituciones.
En el libro del autor Martin Gurri hay una historia que explica la debacle de las instituciones que me parece vale la pena rescatar en este escrito.
El 17 de diciembre 2010 un ciudadano tunecino llamado Mohamed Bouazizi que se dedicaba a ser vendedor ambulante tuvo un encuentro con la policía el cual resulto en la confiscación de sus bienes de trabajo. Según la familia de Bouazizi el mismo también fue agredido y humillado por una oficial. La tarde del mismo día Mohamed Boauzizi intento poner una queja de la situación alegando que si no era atendido se prendería en fuego. Un poco mas tarde se roció contenido inflamable y se prendió enfrente del Palacio de Gobierno con un cerillo.
Este hecho propicio el inicio de lo que se conoció como la primavera arabe que fue una serie de manifestaciones populares en búsqueda de mas democracia y derechos sociales en el mundo árabe. La misma estuvo altamente influenciada por la existencia de las redes sociales y culmino con la caída de varios regímenes autoritarios.
Este tipo de movimientos, causas, revoluciones o como les queramos llamar son una marca de la época en que vivimos (el libro también rescata el movimiento de los indignados en España). Cada vez mas y mas los centros de autoridad están perdiendo el poder narrativo que tienen con respecto a su experticia y se están elevando a la palestra publica personajes que vienen desde una postura mas desde "abajo hacia arriba" los cuales no solo desafían la narrativa oficial, sino que a veces tratan de instaurar una propia.
Todo esto ha nacido de la creación de las plataformas digitales las cuales han creado lo que yo denominaría como un "mercado de ideas" en el cual cualquier persona capaz de abrir una cuenta de Twitter o Instagram, etc. es capaz de participar de la conversación. Hoy en día CNN no solo compite con Fox sino como el podcast The Joe Rogan Experience. Los intelectuales públicos no nacen de ser eminencias en la academia sino virilizados de un video en el que humillan al otro bando político.
Aquí cabe analizar un poco la postura del autor. Martin Gurri de cierto modo sugiere que las instituciones del "viejo régimen" no han tenido un cambio para bien o para mal en su capacidad técnica para desarrollar sus funciones, sino que debido a la naturaleza compleja del mundo existe una inherente incapacidad para definirlo y por ende todas las narrativas propuestas están destinadas a fallar en una u otra forma.
Este es un punto me encuentro en parte contrario al autor. Si bien es cierto que en algunos casos esto puede ser verdad existen múltiples ocasiones en las cuales estas autoridades centralizadas han utilizado su poder para beneficio propio mostrando que la ultima causa no es la incompetencia sino la malicia. Para ver esto podemos referirnos al libro The Gray Lady Winked el cual narra como el New York Times múltiples veces a lo largo de su historia a manipulado una noticia en orden de crear una narrativa que les beneficie a ellos o sus intereses.
Que sigue entonces después de esta irremediable perdida de confianza y esta instalación de nuevas a autoridades. Pues es muy difícil saber. Pienso que hablar de un solo nuevo estado de del mundo es cuanto menos ingenuo.
Un marco muy interesante para entender esto es el del Este Centralizado vs Oeste Descentralizado propuesto por el emprendedor Balajis Srinivasan. En este los países de occidente abogan por un enfoque mas descentralizado con respecto a sus instituciones. Un ejemplo claro de esto es la industria Crypto en la que existe una descentralización del poder económico. Otro ejemplo es YouTube donde existe una descentralización de la fuente de autoridad basada en la información. El contrario a esto seria un país como China donde el gobierno tiene un fuerte control sobre muchos aspectos de la vida de sus ciudadanos.
No se si en lo absoluto alguno de estos dos enfoques es definitivamente mejor que el otro sobretodo porque "mejor" en este contexto es muy difícil de definir, pero es uno de los posible futuros políticos.